Sólo la exclusividad crea auténticos valores

Un reloj de pulsera marca el tiempo en un instante. Pero el tiempo es un fenómeno que tanto científicos como filósofos evitan definir.

Por Thomas Wanka

Se ha bromeado en muchas ocasiones respecto a la relatividad del tiempo, que parece pasar mucho más rápido en compañía de una hermosa mujer que haciendo menesteres en la cocina. ¿Cómo se podría medir el valor del tiempo? Un momento placentero para unos, puede significar una total pérdida de tiempo para otros. Algo similar ocurre al medir el tiempo: mientras que para saber la hora, a algunos les basta con mirar el reloj digital del microondas, otros experimentan una gran emoción cada mañana cuando eligen qué reloj de su colección van a llevar ese día. Una persona que posee uno o más relojes mecánicos no necesita seguramente justificar su pasión. Después de todo, la inversión realizada suele demostrar que merece la pena.

Hablar sobre aumento de precios es tan antiguo como la industria relojera misma. Incluso algunos reyes han rechazado pagar en alguna ocasión o han demorado el pago ante un pedido de algún reloj. En la actualidad, este tema viene determinado por las fluctuaciones monetarias o actitudes caprichosas. La decisión no es fácil de tomar, ya que el tiempo no es un recurso escaso: cada nuevo minuto sigue inexorablemente a su predecesor. Pero la relojería sí es un recurso limitado, a pesar de todos los esfuerzos por enseñar a los nuevos relojeros que deben ir en consonancia con la demanda actual.

La industria relojera se ha dado cuenta de que se debe preservar e incentivar este tradicional oficio y muchas empresas van más allá recuperando del olvido otros oficios relacionados (como el esmaltado o el grabado). Por todos lados se han realizado inversiones en personal, en calibres de manufactura y en lugares de producción – y los resultados son verdaderamente impresionantes. Elegir con acierto entre muchas tentaciones requiere madurez y reflexión. Los gustos personales y los consejos individualizados de un experto in situ no pueden determinar el precio del valioso tiempo, pero pueden influir en el valor que le asignemos.