¿Se avecina una tormenta? La industria relojera en vísperas de las ferias comerciales

Excepto por el desliz de Lehman Brothers de 2009, las cifras anuales de las exportaciones de relojes suizos no han dejado de ascender de manera constante desde 2003. El gran aumento del consumo de los clientes de Extremo Oriente, especialmente China, ha supuesto una importante contribución a esta tendencia.


Por Gisbert Brunner

Hong Kong se ha beneficiado especialmente de una prosperidad en constante ascenso acompañada del gusto por los artículos de lujo del «Imperio del centro». Para los habitantes de China continental, fue un placer poder comprar relojes y joyas exentos del pago de los derechos de aduana y del impuesto al lujo justo en la puerta de casa. En el año 2000, Suiza exportó el equivalente a 10.297 millones de francos suizos en relojes, de los que el 14 % fueron a Hong Kong, y solo un 0,5 % a China continental. Cinco años después, con un aumento del total de exportaciones hasta los 12.390 millones de francos suizos, Hong Kong y China continental fueron responsables del 14,5 % y el 2,84 % respectivamente. Tras el debilitamiento de la crisis de Lehman Brothers en 2010, el conjunto de exportaciones aumentó hasta 16 166 millones, con Hong Kong ostentando un sensacional 25,5 % y China continental un 6,8 %. Más adelante, aunque la exportación de relojes de los fabricantes federales continuaba su ascenso, la participación porcentual disminuyó considerablemente. En 2013, apenas un 19 % de los 21 833 millones de francos suizos llegaron a Hong Kong, mientras que la cifra para China continental bajó al 6,6 %. Esta tendencia en descenso continuó en 2014 a pesar de que el total de exportaciones de relojes suizos alcanzó un máximo histórico de 22 260 millones de francos suizos. Hong Kong supuso un 18,5 % de esta cifra y China continental un 6,3 %. A pesar de ello, los chinos mantuvieron su entusiasmo por los relojes de lujo y continuaron comprándolos con frecuencia, aunque los presagios eran menos favorables. Los principales beneficiados fueron los joyeros de Japón, ciertos países europeos —Italia, Francia, Alemania, Inglaterra y Suiza— y los Emiratos Árabes Unidos. Aun así, el crecimiento de las exportaciones descendió sensiblemente en 2014, y esta tendencia en descenso continuó desde enero hasta noviembre de 2015. El pasado octubre fue un mes especialmente malo: en comparación con el mismo mes del año anterior, la industria relojera suiza tuvo que absorber pérdidas de 276,2 millones de francos suizos, es decir, un 12,12 %. En noviembre, el déficit se situaba en un 5,6 %. Los gestos de preocupación de las caras de los consejeros delegados de la industria relojera suiza están totalmente justificados. Muchos de ellos han reconocido las fatales consecuencias de la perpetua subida de los precios y mostrarán sus reacciones en las próximas ferias comerciales de Ginebra (SIHH) y Basilea.

A la luz de los últimos desarrollos del mercado de valores chino, los problemas en Hong Kong y el vecino Macao no se resolverán solos. Además, los minoristas especializados tienen una gran cantidad de capital bloqueado en existencias, lo que aumenta la tentación de vender relojes con altos descuentos. Una creciente presión que provoca que los fabricantes soliciten retirar el exceso de existencias y como resultado, un dilema: por una parte, la industria quiere vender relojes nuevos, de hecho, debe hacerlo, pero por otra parte, el exceso de existencias favorece sin duda alguna las actividades de un mercado gris o paralelo, lo que podría tener un efecto negativo en las nuevas ventas.

Es posible que 2016 muestre qué marcas pueden mantener su rumbo, no solo en mares en calma y con el viento a favor, sino también en aguas turbulentas.