Se acaban las judías

En el siglo XVIII, los víveres en los navíos se consumían siguiendo un orden inmutable: primero los productos frescos y los animales vivos, después los alimentos salados y ahumados, y, por último, los jamones y las judías. Cuando estos se acababan, empezaba la hambruna.

 

Por Steeves Emmenegger

Esto es lo que puede llegar a ocurrirles a las empresas que no reconozcan el cambio de paradigma al que nos enfrentamos en la actualidad, con la llegada al mercado de nuevas generaciones que no lograrán integrar. Esta es la primera generación global en la que los jóvenes de todo el mundo tienen más común entre ellos que con los baby-boomers de su propio país y que representa más del 50 % de la población mundial. Es la primera generación digital que tiene acceso a todos los conocimientos del mundo a través de su iPhone. Esta nueva generación, menos numerosa que la precedente a la que reemplazará, desea poder vivir sus valores de transparencia, fluidez, conexión y agilidad, en entornos que tienen sentido para ella.

Sin embargo, debe señalarse la tendencia actual que observamos en numerosas organizaciones va en contra de estos valores. La cultura del riesgo obliga hoy en día a los actores a pasar más tiempo justificando lo que hacen que haciéndolo, a priorizar la forma sobre el fondo, y crea una inflación normativa y reglamentaria que no parece tener límites. Si estas organizaciones no cambian, serán incapaces de atraer y conservar los talentos que necesitarán. Solo las personas menos competentes, y por lo tanto con menos movilidad, se unirán a estos deprimentes universos tecnocráticos. Los demás, que buscan más la realización que el éxito, prefieren mantener una relación con la empresa en vez de subordinarse a ella, realizar colaboraciones puntuales, por ejemplo en forma de mandatos. Algunos tendrán que dar un giro de 180º, marcando un rumbo, desarrollando la confianza, revisando el rol de las jerarquías, incluso si esto significa asumir riesgos. Sin embargo, podemos estar seguros de que los engorrosos sistemas que ponemos en práctica para reducirlos salen mucho más caros que los propios riesgos.