Movimientos de manufactura

Para una gran casa relojera, nada transmite más prestigio que poder vanagloriarse de tener movimientos de manufactura, es decir, movimientos imaginados, concebidos, desarrollados y fabricados directamente en interno.

Por Elena Introna

Sin embargo, los avances tecnológicos recientes han alterado ligeramente esta situación que tanto enorgullece a las grandes marcas. En el siglo xix, Omega aún fabricaba en interno los 50 000 tornillos necesarios para la fabricación de sus movimientos. Hoy son empresas especializadas como Dubois Dépraz o Technotime, por no citar más que dos, las que suministran los componentes y las complicaciones. De igual forma, algunas empresas artesanales y maestros relojeros, generalmente miembros de la AHCI (Academia Relojera de Creadores Independientes), venden sus ideas y sus creaciones a las grandes marcas por un período determinado, tras el cual vuelven a convertirse en propiearios. Se trata de un medio para financiar sus propias empresas que pueden de este modo continuar produciendo auténticas obras maestras de relojería en pequeña cantidad.

Las manufacturas suizas, tal como se las conocía en su época, hoy día ya solo se cuentan con los dedos de las manos. Para poder producir un nuevo movimiento, una compañía debe contar con, al menos, diez máquinas, y sabiendo que el coste de producción de un solo movimiento va de los 250 000 a los 300 000 euros, se alcanzan pronto inversiones de varios millones. A ello hay que añadir los salarios pagados a los relojeros, los ingenieros, los técnicos, los gastos diversos vinculados al proyecto, a los controles de calidad, a las patentes, así como los gastos inherentes al servicio al cliente, incluidas las piezas de recambio que hay que tener en stock durante al menos veinte años. Además de los establecimientos que pertenecen a grandes grupos (Richemont, Swatch, Kering, LVMH) y que producen movimientos complejos destinados, en su mayor parte, a las marcas propietarias, se han impuesto otras compañías, como F.P.Journe, Vaucher Manufacture (para Parmigiani y Hermès), Chopard o Christophe Claret (que suministra a grandes marcas, pero que también produce relojes de complicaciones con su propio logotipo en la esfera). Algunas empresas con un alto nivel de tecnicidad no pudieron superar las crisis económicas internacionales y fueron absorbidas por otras casas, como Hublot.

Así pues, en nuestros días, el movimiento de manufactura incorpora valores muy diversos. Transmite una imagen probablemente menos romántica que la de una cierta época, pero le resulta muy útil a los servicios de marketing de las grandes marcas, que lo ensalzan en el marco de sus actividades de promoción.