Demografía Relojera

Se crean dos nuevas marcas de relojes cada semana

Por Grégory Pons

Las nuevas generaciones quieren nuevas marcas y nuevos relojes, con nuevos precios.

Las exportaciones de relojes suizos se están reduciendo, pero la demografía relojera va en aumento. Cada año, surge un centenar de nuevas marcas de relojes, unas dos por semana, en todos los segmentos de precios y en todos los continentes. El fenómeno se percibe mejor en los mercados emergentes o en países sin una tradición relojera local. Ya existen dos marcas de relojes en Nigeria, siete en Polonia y dieciséis en Suecia. Además, en Australia han surgido diez nuevas marcas de relojes en doce años. Dos razones explican esta buena salud demográfica. Se trata de una cuestión generacional y del fruto de la digitalización en un contexto global de mutación. Hay que replantearse la idea generalizada de que “las nuevas generaciones no llevan relojes”. Una idea aparentemente cierta, pero fundamentalmente falsa. Los jóvenes no quieren llevar los mismos relojes (demasiado caros y anticuados) que lucen las generaciones precedentes. Esta generación, conocida como la generación Y —compuesta por los denominados hijos del milenio, de entre 15 y 30 años—, exige nuevas sensaciones en la muñeca. Los "Y" han transformado los códigos del lujo relojero: declive del "lujo para otros" como prueba de estatus y ostentación, en contraste con el auge del "lujo para sí mismo", emotivo y que demuestra afinidad y relación. De ahí el florecimiento de nuevas marcas lanzadas por empresarios que no llegan a la treintena, en el marco de una lógica de "estilo de vida" y de precios asequibles. Son un claro ejemplo de ello marcas como Charlie Watch y Briston (Francia), Shinola (Estados Unidos), SevenFriday (Suiza), Komono (Bélgica), Triwa (Suecia) o Daniel Wellington (Reino Unido). Gracias a Internet, crear una marca de relojes se ha vuelto más fácil. Los sitios de financiación colaborativos (crowdfunding, del tipo Kickstarter) han reinventado en formato digital la "suscripción" que ya practicaba Abraham-Louis Breguet a finales del siglo xviii. Hoy, un creador de relojes puede evaluar la demanda en directo y en tiempo real. ¡Pebble ganó 20 millones de dólares con su reloj conectado!

Ambroise y Adrien, los fundadores franceses de Charlie Watch, pidieron 10 000 euros y consiguieron 30 000 para lanzar con total seguridad sus primeras colecciones generacionales. Unos 150 proyectos de marcas relojeras se han beneficiado de la financiación en línea.


Demasiados comensales para repartirse un pastel cada vez más pequeño? Vivimos en una economía darwiniana en la que solo sobreviven los mejor adaptados. Debemos felicitarnos por que las cartas se estén volviendo a barajar con tantos nuevos triunfos creativos. Y que gane el mejor!