Como en los viejos tiempos

El número de relojes mecánicos suizos exportados ha aumentado más del doble en los últimos cinco años. ¿Qué cimas alcanzarán estos modelos?

Por Joe Thompson

Suiza exportó 8,13 millones de relojes mecánicos en 2014, la cifra más elevada en 32 años.

Este auge es reciente y significativo. El hoy célebre renacimiento del reloj mecánico en Suiza, que tuvo lugar entre la última década del siglo pasado y la primera de este, ha entrado en una nueva fase a medida que los mercados emergentes de Extremo Oriente adoptan este tipo de reloj. Un análisis de los datos de la Federación de la Industria Relojera Suiza (FH) revela que entre 1986 y 2006, periodo de renacimiento del reloj mecánico, la exportación no superaba los 4 millones de unidades. Incluso en 2008, año cúspide del boom del reloj de lujo de la pasada década, la exportación de relojes mecánicos se detuvo en 4,3 millones de piezas.

No obstante, durante los cinco años siguientes a la Gran Recesión de 2009, las ventas de relojes mecánicos suizos se dispararon. La exportación aumentó un 117 % con respecto a los 3,74 millones de piezas exportadas en 2009. Este salto coincide, según la FH, con el espectacular incremento de las ventas de mecánicos suizos en Asia en los últimos años, en concreto en la zona conocida como Gran China (China continental, Hong Kong, Taiwán, Singapur, etc.).

La evolución histórica nos muestra que una producción de relojes mecánicos de casi 8 millones de piezas no es gran cosa. Los mejores años de producción de relojes mecánicos en Suiza fueron 1973 y 1974, justo antes de la crisis del reloj de cuarzo, cuando la exportación alcanzó los 59 millones de unidades. Desde aquellas cumbres, las ventas de mecánicos cayeron rápidamente en picado. Los relojes de cuarzo fabricados en Extremo Oriente y Estados Unidos conquistaron tanto el gusto del público como la cuota del mercado. En 1987, la exportación de relojes mecánicos suizos cayó al nivel más bajo del siglo XX: 1,7 millones de piezas. Resultaba evidente que el reloj mecánico estaba en vías de extinción y aquel año solo los soñadores y los locos creyeron que no sería así.

Pero resultó que los soñadores tenían razón. La cuestión reside ahora en hasta dónde llegará este retorno del reloj mecánico. Suiza exportó 9,2 millones de relojes mecánicos en 1982, una cifra factible de superar teniendo en cuenta que en 1981 se exportaron 15,3 millones de piezas. ¿Puede el reloj mecánico, con su tecnología de 400 años de antigüedad, superar esa cantidad? Teniendo en cuenta lo lejos que ha llegado este poderoso producto, no podemos descartarlo.